Cuestiones humanas

Sabemos que el ser humano es una especie animal única. Comparado con sus parientes más cercanos, los primates no-humanos, la especie humana presenta un cerebro más desarrollado y unas habilidades mentales muy superiores, con el lenguaje como su máximo exponente. Sin embargo, puede que esta capacidad única venga acompañada también de una vulnerabilidad única a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

¿Existen casos de Alzheimer en otras especies? Se trata de un campo de investigación importante, porque además de ayudar a entender las bases moleculares del Alzheimer, el descubrimiento de otros animales susceptibles a la enfermedad quizás nos permitiría contar con modelos de experimentación más comparables con las personas. Los primates no humanos, por proximidad evolutiva, son por supuesto los mejores candidatos para investigar, pero en realidad la demencia, entendida como una pérdida de capacidades cognitivas y/o memoria que afecta las tareas que se realizan en el día a día, no ha sido identificada o diagnosticada en primates no humanos. A pesar de eso, analizando cerebros de numerosos tipos primates se han hallado acumulaciones de péptido amiloide en forma de placas, perfectamente comparables a las encontradas en cerebros humanos.

Si hay placas, ¿cómo es que no hay demencia? Falta el otro elemento de la ecuación, los ovillos de la proteína Tau. Los filamentos formados por agregados de Tau parecen ser los principales responsables de la pérdida de conexiones neuronales, por lo que en su ausencia, por más péptido amiloide que se acumule, la capacidad cognitiva no se verá afectada. Es verdad que algunas publicaciones han descrito patrones de Tau que en algunos aspectos recuerdan al que se encuentra en cerebros de pacientes de Alzheimer, pero definitivamente no hablamos del mismo tipo de agregados, lo que explicaría por qué esos animales no padecen demencia. Es el caso de un trabajo reciente en el que se estudiaban cerebros de delfines.

Como ya hemos comentado en alguna otra entrada, la relación causa-efecto entre la acumulación en forma de placas del péptido amiloide y la agregación de la proteína Tau para formar ovillos no ha sido formalmente demostrada, sino más bien deducida en base a pruebas circunstanciales, y por lo tanto ignoramos el mecanismo molecular que subyace detrás de ese proceso. Al final, nos volvemos a encontrar con lo que creo que es, desde mi punto de vista, una de los misterios más intrigantes de la patología del Alzhéimer, que es conocer el proceso que inicia la agregación de Tau. La acumulación masiva de placas en el cerebro de ratones utilizados como modelos de experimentación no es capaz de inducir la formación de ovillos de Tau. Quizás en el cerebro de estos animales falta alguna proteína clave, o tal vez Tau es un poco diferente a la de los humanos. Eso mismo podría estar pasando en el caso de todos estos primates no-humanos.

Lightmatter_chimp
Chimpancé (Pan troglodytes) via Wikipedia

En resumen, aunque la acumulación de péptido amiloide es un proceso compartido con otros primates e incluso otros mamíferos, de momento podemos decir que el Alzheimer es una enfermedad exclusivamente humana y quién sabe si no es el precio que se paga como especie por tener un cerebro más desarrollado.

Para quién esté interesado en saber más, existe una revisión muy reciente y muy completa que os recomiendo:

The Exceptional Vulnerability of Humans to Alzheimer’s Disease. Walter LC and Jucker M. Trends in Molecular Medicine. June 2017.

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