Complementos nutricionales ¿funcionan?

Reconozco mi sorpresa cuando al abrir el libro de resúmenes de una conferencia internacional sobre enfermedades neurodegenerativas me encontré con un anuncio de lo que parecían botellines de yogur líquido, aparentemente recomendados para casos tempranos de Alzheimer. Al investigar un poco me encontré con un producto desarrollado a partir de una base científica, y lo que es más importante, una clara apuesta de la empresa que lo comercializa por demostrar su eficacia mediante ensayos clínicos. Pero vayamos por partes.

En primer lugar, el anuncio correspondía a un producto llamado Souvenaid, el nombre comercial para una mezcla conocida como Fortasyn Connect. Esta bebida fue desarrollada por una empresa holandesa llamada Numico Research y que fue adquirida por la multinacional Danone en el año 2007. El objetivo de esta mezcla es proporcionar los elementos necesarios para formar las conexiones entre las neuronas (sinapsis neuronales) que permiten transmitir la información en el cerebro en forma de impulsos eléctricos.

Una serie de publicaciones científicas habían demostrado, separadamente, el efecto beneficioso de los fosfolípidos, los ácidos grasos omega-3, la colina (precursora de la acetilcolina), las vitaminas B y los antioxidantes protegiendo o favoreciendo la formación de sinapsis en cultivos de laboratorio o en animales. A partir de esas observaciones se formuló una mezcla patentada de estos nutrientes que se denominó Fortasyn Connect.

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Souvenaid es el nombre comercial de Fortasyn Connect

Al tratarse de un complemento nutricional su regulación no depende de las agencias internacionales de medicamentos, es decir, no es un fármaco al uso. A pesar de eso, y de que su comercialización es libre, desde el año 2006 se han empezado numerosos ensayos clínicos en un intento de la compañía por demostrar su eficacia. Uno de estos ensayos, llamado LipiDiDiet, empezó el año 2009 pero no ha sido hasta ahora que se han publicado sus resultados en la prestigiosa revista Lancet Neurology.

En este ensayo se reclutaron pacientes con Alzheimer prodrómico, es decir, que presentaban síntomas iniciales de la enfermedad. Durante dos años se formaron dos grupos de pacientes, uno que tomaba diariamente el suplemento (Fortasyn Connect) mientras que otro grupo tomaba un líquido placebo (sin los suplementos supuestamente útiles), de igual sabor y aporte calórico. El ensayo era doble-ciego, lo que significa que ni pacientes ni médicos sabían quién estaba tomando el producto “real” y quién tomaba el placebo (falso).

¿Y cuáles han sido los resultados? Pues como ocurre muchas veces el resultado no es concluyente. Desde el punto de vista estricto el ensayo no cumple las expectativas, que era que a los dos años los pacientes tomando Souvenaid presentaran –estadísticamente hablando-  mejores resultados en una batería de test neuropsicológicos (NTB). Es verdad que cuando miras el gráfico la tendencia existe, especialmente cuando nos fijamos en las rayas discontinuas, que son los pacientes que fueron más constantes y aplicados a la hora de tomarse el suplemento. Además, el grupo de pacientes tomando Souvenaid parecía retrasar la atrofia del hipocampo, una anomalía que se observa cuando la enfermedad de Alzheimer progresa.

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Un gráfico con la medida arbitraria de la capacidad cognitiva de los pacientes del ensayo, obtenida a partir de una batería de tests. En rojo, los que tomaron Souvenaid y en azul los que tomaron el placebo. Las líneas discontinuas agrupa los pacientes que mejor siguieron las instrucciones de consumo del suplemento. Soininen H et al. The Lancet Neurology 2017

Uno de los problemas que se detectan al analizar el ensayo clínico es que el grupo que tomaba el placebo no empeoró tanto como se esperaba, lo que hace que posiblemente las diferencias entre los dos grupos sean menores y por eso el efecto positivo del suplemento no acaba de ser estadísticamente significativo, o lo que es lo mismo, nadie puede decir que el suplemento haga algo beneficioso. El hecho de que el ensayo empezara en el año 2009 se debe tener en cuenta, puesto que desde entonces el criterio para clasificar e identificar pacientes, especialmente en fases muy tempranas de Alzheimer ha cambiado mucho.

En resumen, aunque los resultados no sirven a la compañía para demostrar científicamente su eficacia, la sensación que transmiten los datos no es mala en absoluto, y lo más lógico es que la compañía siga insistiendo en este tipo de ensayos, empezando por un seguimiento de cuatro años que realizaron a los pacientes del estudio que hemos comentado aquí.

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