En la cuerda floja

A raíz del enésimo fracaso de un ensayo clínico dirigido contra la enfermedad de Alzheimer, nuevas voces críticas se elevan contra la conocida como hipótesis amiloide. No voy a ser yo el que salga a defender esta hipótesis, a pesar de que en algún artículo ya he dado pistas de las evidencias que la acompañan. Lo que sí me gustaría explicar es por qué los ensayos clínicos realizados hasta ahora NO demuestran que la hipótesis sea incorrecta.

La hipótesis amiloide nos dice que la acumulación del péptido beta amiloide en el cerebro, sea o no en forma de placas, es el factor que inicia la enfermedad de Alzheimer, aunque más adelante requiera de la proteína Tau para causar los daños en el cerebro. Si nos fijamos en el último tratamiento fallido, el anticuerpo solanezumab, desarrollado por la farmacéutica Eli Lilly, efectivamente está dirigido contra el péptido beta amiloide. Cuando se diseña un anticuerpo contra una proteína, el resultado esperado es que el anticuerpo bloquee la función de la proteína, ya que se une específicamente a ella, y que posiblemente ayude a su desaparición, ya que el anticuerpo la “etiqueta” para que el sistema inmune la reconozca y la haga desaparecer.

Sin embargo, oh primera sorpresa, solanezumab no sólo no reducía los niveles de beta amiloide en sangre, sino que los aumentaba, ya que al parecer estabilizaba el péptido. Además, tan sólo el 0,1% de solanezumab inyectado a un paciente era capaz de atravesar la barrera que protege nuestro sistema nervioso, que es donde el péptido beta amiloide tiene su efecto negativo. Aún así, los investigadores de Eli Lilly tenían la esperanza de que el bloqueo del péptido en la sangre empujara al péptido beta amiloide del cerebro a salir hacia la periferia, “vaciando” de esa manera el cerebro del peligroso péptido, por un sistema análogo al de los “vasos comunicantes”. Desgraciadamente, no ha sido así. Los escáneres cerebrales de los pacientes tratados con el anticuerpo solanezumab no mostraron reducción de beta amiloide. Y obviamente, los ensayos de memoria mostraron, que una vez más, un tratamiento era inefectivo sin ni siquiera poder retrasar el empeoramiento cognitivo de los pacientes tratados.

Ahora bien, si no conseguimos un tratamiento que sea capaz de reducir los niveles de péptido beta amiloide en el cerebro no podremos contrastar la hipótesis amiloide realmente, y hasta ahora ninguno de los tratamientos fallidos ha demostrado ser efectivo en ese aspecto.

El estudio con aducanumab, que en ensayos preliminares fue capaz de reducir el beta amiloide y mejorar los tests cognitivos en los pacientes tratados se considera la prueba de fuego para la hipótesis amiloide, a pesar de que los resultados no se sabrán hasta de aquí dos años como mínimo. Mientras tanto, me parece un poco exagerada la frase de Paul Murphy, en el editorial que acompaña el artículo presentando los resultados del ensayo clínico de solanezumab, en el que amenaza con dar por acabada la hipótesis amiloide.

rope
“Podemos estar perfectamente cerca del fin de la cuerda de la hipótesis amiloide, en el punto en el que uno o dos fallos más pueden hacernos perder el agarre y caer…”

 

Trial of Solanezumab for Mild Dementia Due to Alzheimer’s Disease.

Honig LS, Vellas B, Woodward M, Boada M, Bullock R, Borrie M, Hager K, Andreasen N, Scarpini E, Liu-Seifert H, Case M, Dean RA, Hake A, Sundell K, Poole Hoffmann V, Carlson C, Khanna R, Mintun M, DeMattos R, Selzler KJ, Siemers E.

N Engl J Med. 2018 Jan 25;378(4):321-330

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